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25 enero 2026

Uruguay y la movilidad eléctrica: un camino abierto

En América Latina, el transporte es el gran responsable de las emisiones de dióxido de carbono: casi el 40% del total, según el Banco Interamericano de Desarrollo. Los expertos advierten que electrificar la flota podría reducir hasta 170 millones de toneladas de CO₂ hacia 2030, siempre que los países acompañen con políticas públicas y eficiencia energética.

Uruguay aparece en este mapa con una ventaja única: su matriz eléctrica es casi 100% renovable. Eso significa que cada vehículo eléctrico que circula aquí no solo reemplaza al motor a combustión, sino que se alimenta de energía limpia. El Ministerio de Industria, Energía y Minería ya fijó una meta clara: que la mitad del transporte público sea eléctrico en 2030.

El desafío, sin embargo, está en las ciudades. La infraestructura de carga todavía es limitada y los tiempos de espera pueden ser un obstáculo para quienes dependen de su vehículo a diario. Por eso surgen alternativas como el intercambio de baterías, que buscan reducir las horas fuera de servicio y aprovechar mejor la energía renovable disponible.

La transición energética no es solo un asunto técnico: es también una oportunidad comunitaria. Cada paso hacia la movilidad eléctrica acerca a Uruguay a un modelo de transporte más justo, sostenible y pensado para las personas.