Uruguay aparece en este mapa con una ventaja única: su matriz eléctrica es casi 100% renovable. Eso significa que cada vehículo eléctrico que circula aquí no solo reemplaza al motor a combustión, sino que se alimenta de energía limpia. El Ministerio de Industria, Energía y Minería ya fijó una meta clara: que la mitad del transporte público sea eléctrico en 2030.
El desafío, sin embargo, está en las ciudades. La infraestructura de carga todavía es limitada y los tiempos de espera pueden ser un obstáculo para quienes dependen de su vehículo a diario. Por eso surgen alternativas como el intercambio de baterías, que buscan reducir las horas fuera de servicio y aprovechar mejor la energía renovable disponible.
La transición energética no es solo un asunto técnico: es también una oportunidad comunitaria. Cada paso hacia la movilidad eléctrica acerca a Uruguay a un modelo de transporte más justo, sostenible y pensado para las personas.