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09 marzo 2021

Histórica marcha del 8M en Nueva Palmira

Cientos de personas formaron parte de la marcha y concentración del Día Internacional de la Mujer en Nueva Palmira.

Por Nano González Ferraro  | La Plaza de los Ratoncitos se convirtió en el inicio físico de la marcha en la que más de doscientas mujeres formaron parte, siendo las principales protagonistas de la cálida pero húmeda noche en Nueva Palmira. Con carteles de furia, de rabia, de lucha, de reivindicación y de protesta contra la desigualdad que somete a la mujer aún en el año 2021, las mujeres, mayoritariamente autodenominadas feministas, ocuparon la calle principal, seguidas por la cuerda de tambores que musicalizaban el evento, aunque los gritos de lucha y los cánticos nunca dejaron de oírse, por fuerte que fuera el ruido de algún que otro motor. 

A su paso, a su ritmo, a su forma, el color violeta inundó Gral. Artigas hasta Dr. Cúneo, donde las mujeres giraron noventa grados a la izquierda, pasando frente a la oscura calle del Liceo, llevando la consigna frente a la entrada, desde donde algunos voltearon y otros observaron respetuosamente. La oscuridad del camino dio a la marcha el toque que la ciudad no acostumbra; el de las grandes marchas de lucha con enorme convicción que comúnmente "no son las de acá". 

Desde la Dársena se respiraba la inquietud de la espera, frente a las violetas letras corpóreas de la ciudad. El silencio comenzó a romperse poco a poco con el grito de "¡alerta!" y el repicar de los tambores. Desde la oscuridad de la calle Dr. Cúneo, se divisó la vanguardia encabezada por niñas, niños y mujeres que se desplegaron en la esquina sin dejar de hacerse notar. Fue la noche en que las mujeres de Nueva Palmira gritaron, la tierra tembló y el patriarcado palmirense, ese que durante tanto tiempo ha estado oculto, cubierto y protegido entre cada uno de nosotros, sintió el sudor frío del miedo. Temblaron las llamativas letras de "Nueva Palmira", que, al igual que los hombres que fuimos, no lograron ser protagonistas. Fue justo en ese momento, cuando tras el canto de "canción sin miedo", cuando el cielo tronó y comenzó a llover. 

23 diciembre 2020

Bomberos de Nueva Palmira saluda por las fiestas

De parte de todo el personal del Destacamento de Bomberos de Nueva Palmira queremos agradecer a todas las Instituciones, Organismos, Empresas y Personas que de una forma u otra han colaborado y continuamente colaboran con esta Sub Unidad. 

A todos Ustedes vaya un saludo afectuoso y deseo de que estas fiestas las puedan pasar de la mejor manera a pesar de este año particular, que el 2021 traiga mejores cosas

¡FELICES FIESTAS Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!


31 octubre 2019

Entre alternancia y coaliciones: la lección de una derrota que no fue solo del Frente

Opinión | Por Nano González Ferraro 

Las izquierdas han pasado por procesos complejos de adaptación al gobierno: el desafío es conservar una autenticidad política capaz de sostener expectativas sociales sin caer en las fórmulas del poder que terminan pareciéndose a aquello que pretendían transformar. Muchas derechas modernas han aprendido a instrumentalizar ese desgaste simbólico; en casos extremos, la concentración de autoridad y el tradicionalismo terminan trazando paralelos inquietantes con regímenes autoritarios. Pero el problema no es una equivalencia moral automática: exige análisis fino de estrategias, alianzas y efectos democráticos.

El 27 de octubre de 2019 inauguró, para Uruguay, una etapa de recomposición política cuyo significado excede el resultado electoral. Un país que había construido durante el siglo XX fuertes anclajes en derechos sociales y cultura cívica enfrentó la emergencia de una coalición que amalgamó sectores conservadores y posiciones más radicales. Ese armado no fue únicamente una agregación de votos; fue, en buena medida, una estrategia diseñada para disputar poder con eficacia: sumar mayorías parlamentarias y disponer de una segunda vuelta favorable. Entender esa estrategia es clave para comprender por qué la derrota no se reduce a una lectura moral o identitaria del votante.

Conviene separar tres observaciones para evitar lecturas simplistas. Primero: la alternancia es legítima y sana en una democracia. Es razonable que parte del electorado busque renovación o castigo a incumbentes. Segundo: existe una diferencia entre alternancia y instrumentalización de electorados, cuando alianzas tácticas se construyen sin una plataforma programática clara y con la intención explícita de maximizar escaños aunando sensibilidades divergentes. Tercero: la responsabilidad política exige que quienes convocan coaliciones expliquen sus compromisos y asuman su legado cuando ocupan posiciones de poder.

En 2019, buena parte del electorado se expresó por alternativas distintas a la derecha extrema; sin embargo, la suma de fuerzas dentro de una alianza permitió ocupar espacios de decisión que, por separado, esos actores no habrían logrado. Presentar a cada partido como opción independiente ante las urnas, mientras la contabilidad real se pensaba en términos de agregados postelectorales, introdujo una distorsión política: frustró expectativas de quienes creyeron que estaban votando por proyectos autónomos y, al mismo tiempo, facilitó la formación de mayorías que reordenaron el mapa de representación.

Es comprensible la indignación de quienes vieron en esa maniobra una forma de manipulación de la democracia. Tampoco sorprende que el votante moderado, desencantado o crítico del Frente Amplio, optara por otras alternativas: la fragmentación política y la proliferación de opciones son signos de pluralidad. Donde debemos poner la lupa es en la práctica de sumar sin explicar y en la ausencia de rendición de cuentas sobre los acuerdos tácitos que sustentan coaliciones poselectorales.

Hay otro punto que exige matices: la posición de quienes eligen la abstención, el voto en blanco o la anulación por convicción anarquista o por desafección. Esperar que esos sectores actúen como árbitros de una segunda vuelta supone, en muchos casos, pedirles que traicionen su coherencia. La democracia representativa, sin embargo, enfrenta ese desafío cuando las mayorías dependen de decisiones de electores que explícitamente rechazan el sistema tal como está. La salida no es reclamar su adhesión, sino profundizar la capacidad de los partidos para ofrecer opciones que no den por descontado el centro político ni exploten la fragmentación.

Pensar lo ocurrido exige responsabilidad y honestidad política ahora: cuestionar la agregación de votos y las tácticas coalicionistas no es lo mismo que homologar a las derechas con modelos autoritarios. Uruguay tiene instituciones y tradiciones políticas que condicionan los resultados; la tarea es identificar qué prácticas democráticas se erosionaron y cómo reconstruirlas. La vocación de la izquierda debe ser doble: recuperar su capacidad de interlocución con sectores populares y modernizar sus formatos de construcción política para evitar cerrarse en girones de identidad que le impidan generar mayorías amplias sin renunciar a principios.

Finalmente, la lección más relevante para quienes militamos, escribimos o dirigimos es práctica: transparencia estratégica. Los partidos deben ser claros sobre con quiénes piensan gobernar y qué acuerdos están dispuestos a asumir, antes de la urna. Las alianzas tácticas no son ilegítimas, pero su legitimidad pública crece cuando son objeto de discusión abierta y no de arreglos apenas visibles. Eso obliga a republicanizar la política: poner en público las condiciones de la coalición, los compromisos programáticos y las reglas de juego institucionales que definirán el mandato.

La derrota y la alternancia deben convertirse ya en un aprendizaje colectivo con medidas concretas. La política uruguaya de esos años mostró la eficacia de sumar votos más que la fortaleza de un proyecto compartido. Recuperar el sentido de autenticidad de las izquierdas exige, por tanto, dos movimientos simultáneos: renovar sus prácticas organizativas y comunicar con honestidad sus estrategias de poder. Solo así podrá ofrecerse a la ciudadanía como opción transformadora y no como simple reactivo a la táctica adversaria.





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12 enero 2019

Se le termina la paciencia a la comunidad palmirense con el asunto de las calles

Tramo en obra desde ISUSA
hasta Maltería Uruguay
En los últimos meses, la comunidad palmirense ha hecho notar a través de las redes sociales su desconformidad respecto al estado de las calles de la ciudad. Durante años, la población se ha manifestado a través de los medios electrónicos, sin obtener respuestas permanentes. El "emparchado" de las calles, según vecinos, cada vez indigna más. A PALMIRA FM  han hecho llegar sus opiniones un número muy considerable de vecinos, en su mayoría trabajadores de las zonas industriales.
A raíz de estas inquietudes, desde PALMIRA FM recopiamos información, inquietudes de la comunidad y dialogamos con el alcalde Andrés Passarino, que aseguró que a partir del próximo lunes 14, comenzarían a trabajar las empresas encargadas de las reparaciones y asfaltado de las calles de la ciudad. Durante el diálogo, el alcalde se encontraba trabajando en el tramo desde ISUSA hasta Maltería Uruguay S.A. Por lo que se envió luego a nuestro equipo de prensa, de boca de vecinos, ese tramo en seguida volvió a deteriorarse.
A continuación, compartimos algunas de las inquietudes enviadas por los vecinos al equipo de prensa de este medio.

05 marzo 2018

¿Por qué las palmirenses deberíamos parar este 8 de marzo?

Por Agustina Capelino. 

Este 8 de marzo, Día Internacional de la mujer trabajadora, las mujeres, lesbianas, trans y travestis paramos el mundo con la consigna “si paramos las mujeres, paramos el mundo”, esta modalidad de paro en todo el mundo  se está dando desde el año pasado por la nueva revolución feminista la cual convocó a todos los cuerpos feminizados a poner un “stop” a todas las violencias y opresiones que nos atraviesan y que se está llevando nuestras vidas de forma cada vez más crueles e impunes.

El surgimiento de esta fecha especial no tiene nada para celebrar ya que desde sus comienzos se relaciona con las desigualdades que sufrimos las mujeres que en mayor o menor medida se extienden hasta hoy.  Cuando en 1908 los patrones quemaban fábricas con mujeres obreras adentro porque total eran mujeres y encima pobres, cuando las hacían trabajar más de 16 hs porque eran mano de obra barata, cuando en 2017 también un 8 de marzo cuarenta niñas guatemaltecas murieron calcinadas al ser encerradas en una habitación en un hogar de niñas por protestar por el día internacional de la mujer, asesinadas. Otra vez la historia se repetía, otra vez la injusticia y otra vez pagábamos con nuestras vidas el hecho de haber nacido mujeres.

Si bien las cosas han evolucionado para el mundo y también para nosotras en cuanto a reconocimiento de derechos humanos, el derecho al voto, al divorcio, a la educación, a poder tener patria potestad de nuestros hijos e hijas, poder manejar autos, poder participar en política (por mal que les pese) poder abortar y todo  gracias a feministas que dejaron sus vidas en estas luchas ya que ningún derecho es dado sino que estos se conquistan, se ganan y de esto las mujeres sabemos y aún la seguimos remando.

Si bien el machismo es un tema cultural e histórico, la lucha de las mujeres también es histórica y por qué cuesta tanto cambiar la realidad. Capaz porque a las mujeres nos falta algo que ellos si tienen, la unión, los hombres son amigos desde la infancia, se cubren, son cómplices, pocas veces se pelean. A las mujeres se nos educa para ver a la otra como competencia y no como compañera, a nosotras nos quieren divididas, no les conviene que unamos fuerzas, no les conviene que paremos el mundo porque se quedan sin producción, porque se quedan sin sus casas limpias, sin sus tallarines con tuco a las 12 en punto del mediodía, no les sirve que las mujeres empecemos a rebelarnos contra todo lo que nos opaca y nos hace víctimas porque le guste a quien le guste ellos salen ganando con todo esto aunque sea inconscientemente.

Palmira desconoce la lucha de las mujeres...
En nuestra ciudad, si Nueva Palmira, Colonia, Uruguay, la lucha feminista no existe, se le tiene miedo, se la desconoce, se la estigmatiza, se la señala y pocas veces se la nombra con un interés real, cuando en realidad nosotras, las mujeres palmirenses tenemos muchas cuestiones en el tintero por lo que podríamos parar, salir a la calle, protestar y por qué no organizarnos para ir cambiando un poco nuestra realidad y el futuro de las generaciones venideras.

¿Qué pasa con la violencia hacia las mujeres en Nueva Palmira?
Si bien los distintos tipos de violencia están presentes en toda sociedad, lo bueno sería visibilizarlos y tratar de erradicarlos pero en  la sociedad palmirense de estos temas se escucha  poco, faltan espacios donde se reflexione sobre los noviazgos violentos por ejemplo,  talleres sobre género y sexualidad con gente especializada en el tema y no con cualquier agente social que se preste a hablar, falta compromiso por parte de instituciones educativas que se pongan la camiseta como se dice generalmente en una verdadera educación para la igualdad, en donde se revisen hasta los programas que damos porque lamentablemente todo está lleno de machismos y es hora de mirarnos con una lupa nosotros mismos, en todos los aspectos y en todos los ámbitos para que el cambio sea profundo y real.
No hay en la zona no solo en Nueva Palmira redes de contención para mujeres víctimas de violencia, y con esto me refiero a grupos populares de mujeres que se reúnan para hablar, para conocerse, para ayudarse y formar lazos de unión, de sororidad (hermandad entre mujeres) para reconocernos sujetas políticas que atravesamos situaciones iguales o similares por el hecho de ser mujeres y lo más importante quizás, que no estamos solas en esto, que somos muchas y que juntas podemos salir adelante. estos grupos también podrían ayudar a conocer nuestros derechos, las leyes que nos respaldan a nosotras y a nuestros hijos y por qué no a conseguir alguna oferta laboral que nos haga falta para independizarnos de ese macho violento que se aprovecha de nuestra vulnerabilidad.

Oferta laboral para mujeres y trabajos precarios...
La falta de ofertas laborales en donde las mujeres tengamos igualdad de oportunidades es otro tema a tratar, en nuestra ciudad el tema laboral es complejo por los tipos de trabajos que se hacen,  por los horarios que se manejan, porque muchas empresas prefieren tomar hombres porque según ellos tomar mujeres “es un clavo”, porque manifiestan lo conflictivas que somos las mujeres a la hora de trabajar (cuando ellos fomentan la competencia llevando y trayendo chismes que nos enfrentan) o porque no vaya a ser que quede embarazada y no me rinda lo suficiente; todo esto pasa por la cabeza del empresario y las mujeres pagamos los platos rotos al ni siquiera poder acceder al mercado laboral o no tener oportunidades de reintegrarnos luego de nuestra maternidad y tener que acceder a trabajos precarios con sueldos bajísimos, donde nosotras allí pasamos a formar parte de las estadísticas mundiales que indican que más del 70 % de las mujeres en el mundo somos pobres y donde somos las mujeres las que realizamos los trabajos menos pagos.
Ni hablar del trabajo que realizan las amas de casa que debería ser remunerado ya que sin ese trabajo invisibilizado este sistema no se sostiene, el mundo ha necesitado del trabajo doméstico para desarrollarse y se lo ha desprestigiado históricamente para no reconocer su verdadera importancia, sin las amas de casas o las empleadas domésticas ¿quiénes podrían salir a trabajar? ¿quiénes tendrían la comida preparada y la casa limpia? ¿quiénes han sido las que han pasado días enteros planchando camisas para que el señor las luzca en el espacio público? Espacio que él puede habitar porque a mí se me relega a la esfera privada de mi casa o la casa de mis patrones, para que no se vea todo lo que hago y lo que no se ve, no se valora.
Además ¿quién cuida de los hijos e hijas de las empleadas domésticas mientras ellas cuidan los hijos del patrón? Este no es un dato menor, con los bajos sueldos que se les paga a las empleadas domésticas se las priva de que ellas puedan proporcionar los cuidados necesarios para con sus propios hijos y ¿a quiénes se culpa? A las mujeres “ausentes” y no al patrón que le paga dos pesos por un trabajo fundamental que si no existiera no podría llevar la vida que lleva. Creo que tanto las empleadas domésticas como las amas de casas son las mujeres que más aportan y las que menos beneficios tienen y falta que ellas mismas se valoren, que ellas mismas visualicen su rol, su importancia y ellas mismas quieran crear espacios de debate o charla en donde se hablen sus problemáticas y sus posibles soluciones.  

A esto se suma la poca comunicación o espacios sociales que fomenten la unión femenina también para generar ofertas de trabajo con economía feminista ya sea mediante ferias, cooperativas, grupo de costureras, de cocineras en donde la ayuda sea mutua y el beneficio también, grupos barriales, de amigas, de hermanas, de lo que sea, pero falta empatía y trabajo en conjunto sin duda.

Quiero políticas de género en Palmira
Cuando hablo de espacios sociales que ayuden a las mujeres a crecer en esta sociedad obviamente que señalo y apunto a que esto le llegue a las autoridades locales, tal vez  puedan formar alguna comisión de género ya que son los  que tienen mejores herramientas para que esto sea viable, pero  si no lo creen importante mejor que no lo hagan para evitar manoseo de temas tan importantes; también hago alusión a mujeres independientes que sientan que esto les haría bien o les hace falta o tienen una vecina que este tipo de ideas le podría ayudarla a vivir mejor.

¿Por qué las mujeres palmirenses no podemos dar a luz en nuestra ciudad?
 Este tema involucra a las mujeres en primera persona pero en si es un beneficio para toda la sociedad como lo que he venido esbozando, es el hecho de que las mujeres podamos dar a luz en nuestra ciudad, que todos los exámenes durante el embarazo lo podamos realizar en nuestra ciudad, no solo por el tema de los costos de pasajes sino porque tenemos el derecho a ser atendidas lo más rápido posible sin pasar por tantas situaciones de estrés o preocupación, no tener que viajar veinte kilómetros más lo que tengo que esperar para que me atiendan en el centro de salud para ver si todo está bien. Es una cuestión de salud pública tanto para la madre como para la criatura que viene en camino, necesitamos de espacios de cuidados y atención locales para mujeres gestantes en tiempo y forma como corresponden.

¿Y las artistas palmirenses?
Nueva Palmira es una gran cuna de poetas, de escritoras, de pintoras, de cantantes y estos aportes a la comunidad poco se valoran, y poco se valora al arte en general, y no porque no haya personas que se dediquen a él y en este caso mujeres artistas. Hace unos días en nuestra ciudad se llevó a cabo un encuentro de arte fomentado por dos mujeres artistas de nuestra ciudad y muy buenas y no se lo difunde, no se le aporta nada más que darles permiso para ir a una plaza, es triste y duele que tanto cueste reconocer la labor, la dedicación, y el coraje de estas mujeres que luchan no solo por hacer lo que les gusta sino que cargan sobre ellas la historia que ha querido borrar a las mujeres de todos los ámbitos públicos y uno de ellos es sin duda, el arte. Esto tampoco sucede con las mujeres deportistas que hoy en día están cobrando renombre por su buen desempeño, pero ¿hay un apoyo real? O es solo compartir la foto en Facebook y felicitarlas. ¿Se nos incentiva desde niñas a las mujeres para que podamos (si queremos) desarrollar una carrera futbolística o del deporte que sea?  O ¿eso solo queda para los varones a ver si algún día llegan a Peñarol o nacional? Para pensar.

En Palmira las mujeres no hicimos historia...
Por último, pero no menos importante y dice mucho de la idiosincrasia de un pueblo es cuando observamos espacios públicos como plazas, calles, instituciones que no llevan nombres de mujeres. En Nueva Palmira ninguna calle tiene nombre de mujer, ninguna plaza y algunas instituciones si, a las cuales agradecemos. Ustedes dirán, bueno pero hay temas más importantes y si, puede ser, pero el hecho de que ninguna mujer de la historia uruguaya o de la historia local haya sido tenida en cuenta para ser visibilizada socialmente o políticamente o culturalmente habla mucho de nosotros como pueblo machista y conservador, y no sé si las autoridades no se lo plantearon pero que nadie hasta el momento haya alzado la voz y haya actuado de forma activa sobre esto también dice mucho de nosotros, ojalá pueda estar viva cuando en esta ciudad se comience a dar el valor que las mujeres merecimos y merecemos, ojalá se hable de mujeres en el poder, en la política palmirense, en la junta local, en el puerto, ojalá las mujeres palmirenses salgamos del letargo que tenemos porque total acá no nos han matado físicamente, y ojalá que no sea tarde.


23 febrero 2018

Las niñas víctimas del machismo

Por Agustina Capelino.

En la actualidad parece que para muchos y muchas hablar de género es una moda o queda bien socialmente y la inclusión y la no discriminación pasan a ser parte de un discurso políticamente correcto, pero a la hora de la acción es otro el cantar. A su vez parece ser que la cuestión de género (en las mujeres) solo tiene que ver con la violencia y en su mayor expresión el feminicidio, y no se cala hondo en las actitudes o accionares más cotidianas que conforman los eslabones de la cadena machista que nos oprime, cosifica y sexualiza a los cuerpos feminizados día a día y esto incluye también a las niñas.

11 septiembre 2017

Traición y Golpe de Estado a Salvador Allende, 11 de septiembre de 1973

Salvador Allende
Por Nano González Ferraro

El 11 de septiembre de 1973, la Fuerza Aérea, el Ejército y Carabineros, realizaron el Golpe de Estado en Chile, financiados, apoyados y promovidos por los Estados Unidos, gobernados en ese entonces por Nixon.

18 diciembre 2015

Columna de opinión: Entrando a Agraciada

Por Jimena Chimelli
Lo que se puede ver en las fotos no son los pozos de una ruta, sino que es nada más y nada menos la calle principal; la entrada para acceder al pueblo Agraciada.

09 marzo 2015

Libertad de prensa en riesgo: Incautan El Eco


Por Nano González Ferraro  

Imagine que usted trabaja en una tienda de ropa y utiliza una computadora con software irregular para la gestión administrativa. Ahora imagine que su vecino lo denuncia, la policía llega dirigida por él, y no sólo se lleva la computadora, sino también la ropa que usted vende. Esa metáfora describe lo que ocurrió en Nueva Palmira el pasado 24 de febrero, cuando la jueza María Alexandra Facal autorizó la incautación de los equipos del Semanario El Eco tras una denuncia de la Cámara Antipiratería del Uruguay.

El sábado siguiente, el semanario apareció con páginas en blanco y la palabra “INCAUTADOS”. Se llevaron varios equipos, incluso uno que no funcionaba y otro personal de una directora, fuera de lo estipulado en la orden. También se borraron fotografías tomadas durante el procedimiento, lo que excedía el mandato judicial. El 4 de marzo, la jueza mantuvo la incautación de computadoras, monitores y accesorios, incluyendo equipos personales sin relación con la denuncia. Según el propio medio, la decisión pone en riesgo su continuidad, y la fiscal anunció que pedirá el procesamiento de su director.

Nadie discute que usar software sin licencia es un delito. Pero la proporcionalidad de la respuesta judicial es lo que está en cuestión. En un país donde persisten delitos graves, la justicia actuó con una celeridad inusual para incautar las herramientas de un medio de comunicación. La sanción terminó afectando no sólo a los equipos, sino al derecho de informar y ser informado, un principio democrático fundamental.

El periodista Daniel Roselli publicó entonces ocho preguntas que interpelan directamente a la justicia: ¿por qué este caso recibió tanta prioridad frente a otros más graves? ¿Con qué legalidad se permite que un denunciante participe en allanamientos de los que obtiene beneficios? ¿Qué opina la Suprema Corte de que se incauten archivos y entrevistas en nombre de la propiedad privada? ¿No estamos ante un ataque al derecho de prensa?

Estas preguntas no son retóricas: son un llamado urgente a revisar cómo se equilibra la protección de la propiedad intelectual con la defensa de la libertad de prensa. La justicia debe sancionar el uso irregular de software, pero no puede hacerlo a costa de silenciar un medio. La incautación indiscriminada de equipos y archivos es una medida desproporcionada que recuerda prácticas de censura de décadas pasadas.

El caso El Eco expone una contradicción: se invoca la ley para proteger un bien privado, pero se vulnera un bien público esencial, la libertad de expresión. La democracia se sostiene en la pluralidad de voces, incluso en las más incómodas. Cuando la justicia se convierte en instrumento de silenciamiento, deja de ser justicia y se transforma en poder arbitrario.

Hoy la lección es clara: la defensa de la legalidad no puede convertirse en excusa para atacar la prensa. La protección de derechos debe ser integral: propiedad intelectual, sí, pero también libertad de expresión. Porque cuando se incauta la voz de un medio, no se está sancionando un delito menor: se está debilitando la democracia misma.